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Reseña Histórica

  
     El gobierno de los Estados Unidos, por su parte, el 10 de diciembre de 1941 hizo conocer a la Unión Panamericana el memorando presentado a los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas en un sentido similar al de la propuesta chilena: “Ante esta situación, que constituye una amenaza a la paz, la seguridad, y la independencia futura del Hemisferio Occidental, parece muy conveniente una consulta urgente entre los Ministros de Relaciones Exteriores¨. La comunicación a la Unión Panamericana incluía una propuesta para que dicha reunión tuviera lugar en Rió de Janeiro en la primera semana de enero y un anexo con una Orden del Día.

    Una Comisión Especial Encargada de los Preparativos para la III Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de las Republicas Americanas estudió las referencias propuestas así como otras sugerencias presentadas por los gobiernos de Chile, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela. El 16 de Diciembre de 1941 se propuso al Consejo Directivo aprobar las propuestas efectuadas por el gobierno de los Estados Unidos y que la sesión inaugural de la Reunión tuviera lugar el 13 de enero de 1942.

    El Consejo Directivo aprobó las recomendaciones de dicha Comisión (17-XII-41) con lo cual el programa para la II Reunión de Consulta quedó sobre los siguientes temas: I. Protección del Hemisferio Occidental y II. Solidaridad Económica. Es aquí cuando nace la propuesta de la creación de la Junta Interamericana de Defensa por parte del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica y figuró en la Agenda de la Delegación de dicha República para la Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores a celebrarse en Rió de Janeiro en 1942.

    A fines de diciembre de 1941 y principios de enero del año siguiente, altos funcionarios de la Secretaria de Estado y de los Departamentos de Guerra y de la Marina efectuaron una serie de reuniones con objeto de determinar la referida Agenda.

    El 27 de diciembre de 1941 el Departamento de Estado hizo conocer al Ejército una copia del proyecto de aquella. En síntesis contenía: Primero, la invocación de la declaración adoptada en la Conferencia de la Habana en Julio de 1940, titulada Cooperación y Asistencia Recíproca para la Defensa de las Naciones de las Américas; segundo, el establecimiento de una Junta Interamericana de Defensa, constituida por representantes de las Fuerzas Armadas de cada una de las Repúblicas Americanas a reunirse en Washington con el propósito de definir y coordinar medidas de protección y defensa esenciales; y tercero, el establecimiento de Juntas de Defensa regionales, similares a la ya existentes Junta de Defensa Conjunta de los EE. UU. y Canadá y la proyectada Comisión Conjunta de Defensa de EE. UU. y México .¨

    El día 3 de enero de 1942, por su parte, el Ejército y la Marina a través del Gral. Marshall y Almirante Stark hicieron conocer al Señor Summer Welles, Subsecretario de Estado y Jefe de la Delegación Estadounidense a la reunión de Río de Janeiro, los objetivos de sus respectivos departamentos. En ese sentido el pedido del Jefe del Estado Mayor fue: ¨
        a) Declaración de guerra por todas las Republicas Americanas a todos los miembros del Eje.
        b) De no ser posible esto, ruptura de relaciones diplomáticas con las potencias del Eje.
        c) Conformidad para permitir el movimiento de la Fuerza Aérea de los EE.UU. a través del territorio de cada una de las Republicas Americanas con                 previa comunicación en tanto fuera practicable, pero sin que ello fuera un requerimiento imperativo.
        d) Conformidad por cada una de las Repúblicas Americanas que no lo hubiera ya acordado, de permitir la entrada en o a través de su territorio y el                 estacionamiento dentro del mismo de los destacamentos esenciales de base, mantenimiento, comunicaciones, y meteorología con sus propios                 equipos y elementos locales de seguridad esenciales para el apoyo logístico de las aeronaves de operación.
        e) Conformidad por cada una de las Republicas Americanas para ceder a las fuerzas de los EE. UU que entren o atraviesen sus respectivos territorios             de acuerdo con las conformidades arriba mencionadas, y durante el curso de operaciones en defensa de e este hemisferio, el uso de todas las                    instalaciones que dichas fuerzas requieran.

    La Marina por su parte, además de acordar respecto a los dos primeros puntos, pedía en relación a sus propias necesidades entre otras cosas:
    - Definida seguridad de colaboraron naval por parte de los países latinoamericanos, para proteger sus propias aguas.
    - Irrestricto uso de las facilidades portuarias para operaciones navales de los EE.UU.

    Los Departamentos de Guerra y de la Marina objetaron la creación de la Junta Interamericana de Defensa y los respectivos Secretarios (Stimson y Knox) pensaron que habían logrado persuadir al Presidente Roosevelt en el sentido de eliminar ese punto de la Agenda. Las objeciones del Ejército, fueron numerosas. Seria un cuerpo demasiado grande difícil de manejar para lograr una acción efectiva; los asuntos militares Latinoamericanos exigían acción inmediata y el establecimiento de la Junta consumaría mucho tiempo; no seria posible discutir planes secretos ante un cuerpo tan grande; los miembros de la Junta carecerían de autoridad para ejecutar las medidas adoptadas; la Junta absorbería el tiempo a hombre de gran calibre que se necesitaban urgentemente para deberes mas apremiantes. Quizás mas que nada el Departamento de Guerra temía que los Latinoamericanos trataran de utilizar la Junta como medio de imponer sus demandas de municiones de los EE. UU.

    El Departamento de Guerra se opuso también a la creación de las Comisiones Regionales. Por el contrario, el Ejército deseaba invocar los acuerdos del Estado Mayor de 1940, revisarlos y ampliarlos según fuera necesario en negociaciones bilaterales. Acuerdos bilaterales, sostenían el Gral. Marshall y sus asesores, constituyen el mejor medio para obtener la cooperación que no este todavía en vigencia. Los acuerdos bilaterales que ya existen son razonablemente satisfactorios si se hacen las gestiones necesarias para ponerlos en vigencia, sin demora, cuanto la necesidad se presente.¨

    A pesar de las objeciones y de la convicción de Stimson y Knox de haber persuadido al Presidente Roosevelt, Sumner Welles, poco antes de su partida insistió, ante el Presidente, sobre la conveniencia de crear la JID, logrando su decisión favorable. A raíz de ello fue definitivamente incluida en la Agenda la creación del mencionado organismo.
    Welles, además tuvo que asegurar a los Departamentos de Guerra y de Marina antes y después de la reunión de Río de Janeiro, que la propuesta Junta no tendría funciones ejecutivas o responsabilidades en la defensa del Hemisferio y que su trabajo no interferiría la continuidad de acuerdos bilaterales en asuntos militares entre EE.UU. y sus vecinos sureños. Para el Departamento de Estado era importante, desde un punto de vista político proveer un canal a través del cual todas las Repúblicas Americanas, grandes y pequeñas, proveerían sus vistas y recomendaciones.


Creación de La Junta Interamericana de Defensa

   
El Consejo Directivo de la entonces Unión Panamericana, antecedente inmediato del consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, conformó una Comisión Especial integrada por los embajadores de Brasil, Panamá y Venezuela para que estudiaran todos los aspectos relativos al establecimiento de la Junta Interamericana de Defensa. Sobre la base del informe elaborado por la mencionada Comisión Especial, el Consejo Directivo adoptó un informe en el que decidió, en su párrafo final, que "La Junta Interamericana de Defensa será de carácter permanente y desempeñará sus funciones mientras dure la actual emergencia”. 
    
    La Tercera Reunión de Consulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores de las Republicas Americanas crea la Junta Interamericana de Defensa, en la Resolución No XXXIX, celebrada en Rió de Janeiro entre el 15 al 28 de enero de 1942.

    La Junta Interamericana de Defensa quedó constituida formalmente el 30 de Marzo de 1942 y su labor consistiría ¨en preparar gradualmente a las Repúblicas Americanas para la Defensa del Continente mediante la realización de estudios y la recomendación de las medidas destinadas a tal efecto”. En la conferencia Interamericana sobre problemas de la guerra y de la paz, se adoptó la resolución IV, titulada constitución de un organismo militar permanente, en cuyos párrafos considerandos se afirma, en lo pertinente; Que las Repúblicas del Continente se han declarado solidarias, hasta el punto de que cualquier amenaza o ataque a alguna de ellas constituyen un ataque o amenaza para todas; Que es indispensable la existencia de un organismo militar permanente que estudie y resuelva los problemas que afecten al Hemisferio Occidental; Que la Junta Interamericana de Defensa ha probado ser un organismo para el intercambio de puntos de vista, el estudio de problemas y la formulación de recomendaciones referentes a la Defensa del Hemisferio y para fomentar una estrecha colaboración entre las fuerzas militares, navales y aéreas de las Repúblicas Americanas.

    Tomando en cuenta estas consideraciones, la Conferencia Interamericana recomendó: 
    - Que los Gobiernos consideren la constitución, a la mayor brevedad posible, de un organismo permanente formado por representantes de cada uno de         los estados mayores de las Repúblicas Americanas, con el fin de proponer a dichos Gobiernos las medidas tendientes a la mejor colaboración militar         entre todos los Gobiernos y a la defensa del Hemisferio Occidental.
    - Que la Junta Interamericana de Defensa continúe como órgano de la defensa interamericana hasta que se establezca el organismo previsto en esta            recomendación.

    La Conferencia Interamericana para Problemas de la Guerra y de la Paz, asimismo, adoptó la resolución IX “Reorganización, Consolidación y Fortalecimiento del Sistema Interamericano”, en la cual dispuso que continuarían en funciones los siguientes organismos creados por las reuniones de consulta: El Comité Jurídico Interamericano, el Comité Consultivo de Emergencia para la Defensa Política y la Junta Interamericana de Defensa (párrafo resolutivo 6). Esta situación se prolongaría hasta que la Novena Conferencia Internacional Americana se reuniera en Bogotá para crear o confirmar los diversos organismos del sistema americano. El Consejo Directivo de la Unión Panamericana, de conformidad con esta resolución, supervisaría los organismos interamericanos con ella relacionados, recibiendo y aprobando sus informes anuales (párrafo resolutivo 4.c.).

    El 13 de junio de 1945, la Junta Interamericana de Defensa elaboró un proyecto para la creación del organismo permanente previsto por la mencionada resolución IV de la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, al cual denominó "Consejo Militar Interamericano de Defensa." El Consejo Directivo de la Unión Panamericana, por su parte, al preparar el "Proyecto de Pacto Constitutivo del Sistema Interamericano" como base de lo que sería la Carta de la Organización, incluyó, como uno de los órganos del Consejo de la OEA, al "Consejo Interamericanode Defensa."
Se llegó así a la Novena Conferencia Internacional Americana, celebrada en Bogotá en 1948, en la cual se crea la Organización de los Estados Americanos con su actual estructura jurídica e institucional. En el curso de esta Conferencia hubo oposición a transformar a la Junta Interamericana de Defensa en órgano permanente de la Organización.

    Se ha indicado que la creación de un Consejo de esta índole en la Carta presuponía la necesidad permanente de un cuerpo militar dentro del sistema interamericano y que ello introduciría una nota discordante en relación con sus fundamentos pacíficos y, además, que haría difícil efectuar un cambio en el futuro o dar por terminadas sus labores. Se argumentó que la naturaleza específica de las actividades y antecedentes de dicha entidad no correspondía a la del Consejo de la Organización. Como resultado de esta oposición, la Junta no fue incorporada en la carta de Bogotá.

    La Novena Conferencia encaró el tema de la colaboración hemisférica en asuntos militares incorporando a la Carta al Comité Consultivo de Defensa, en relación con la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, con el objeto de brindar asesoría en ese tema al Órgano de Consulta (artículo 66); dispuso que este Comité estaría integrado "por las más altas autoridades militares de los Estados americanos que participen en la Reunión de Consulta" (artículo 67); su convocatoria sería realizada en los mismos términos que el Órgano de Consulta cuando éste trate "asuntos relativos a la defensa contra la agresión" (artículo 68) y que podría también reunirse cuando la Asamblea General, el Órgano de Consulta o los gobiernos "por mayoría de las dos terceras partes de los Estados miembros, le encomienden estudios técnicos o informes sobre temas específicos"(artículo 69). Cabe señalar que este Comité no ha sido nunca convocado.

    La Novena Conferencia, además, adoptó decisiones respecto a la Junta Interamericana de Defensa. En la resolución XXXIV, la Conferencia consideró que "conviene que los Estados Americanos estén en aptitud de solicitar información de la Junta Interamericana de Defensa sobre medidas tendientes a la seguridad colectiva del Continente Americano" por lo cual resolvió que ella "continuaría actuando como órgano de preparación para la legítima defensa colectiva contra la agresión, hasta que los Gobiernos americanos por una mayoría de dos terceras partes, resuelvan dar por terminadas sus labores."

    La resolución VII de esta Novena Conferencia, por su parte, considerando que esta Conferencia había decidido que la Junta Interamericana de Defensa "continuara funcionando," resolvió que el presupuesto a que se refiere la Carta de la Organización deberá incluir "los gastos que requiere la Secretaría de la Junta Interamericana de Defensa."

    La Cuarta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores (Washington, 1951) adoptó la resolución III denominada "Cooperación Militar Interamericana". En ella, la Reunión de Consulta afirma que "la defensa militar del Continente es esencial para la estabilidad de sus instituciones democráticas y el bienestar de sus pueblos" y recuerda las obligaciones asumidas por las repúblicas de América en el marco de la Carta de la OEA y del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca para "actuar conjuntamente en la defensa común y en el mantenimiento de la paz y la seguridad en el Continente."

    Esta resolución hace expresa referencia, asimismo, a que "las actividades expansionistas del comunismo internacional requieren la adopción inmediata de medidas para salvaguardar la paz y la seguridad del Continente, "expresando que la grave situación actual impone a las Repúblicas Americanas la necesidad de desarrollar su capacidad militar para, de conformidad con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca: 1) asegurar su legítima defensa, individual y colectiva, contra ataques armados; 2) contribuir eficazmente a la acción de la Organización de los Estados Americanos contra la agresión a cualquiera de éstos; y, 3) proveer, en el más breve plazo posible, a la defensa colectiva del Continente; y
que la Novena Conferencia Internacional Americana, en su resolución XXXIV, encomendó la preparación para la legítima defensa colectiva contra la agresión, a la Junta Interamericana de Defensa, que como único órgano técnico-militar en funciones, es el órgano idóneo para la preparación de los planes militares de legítima defensa contra la agresión.

    Sobre la base de tales consideraciones, la IV Reunión de consulta resolvió: Recomendar a las Repúblicas Americanas que orienten su preparación militar de manera tal que, por medio de su esfuerzo propio y de la ayuda mutua, y de acuerdo con sus posibilidades y sus normas constitucionales, y de conformidad con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), puedan, sin perjuicio de la legítima defensa individual y de la seguridad interna: a) incrementar aquellos de sus recursos y reforzar aquellas de sus fuerzas armadas que mejor se adapten a la defensa colectiva y mantener esas fuerzas armadas en condiciones tales que puedan estar prontamente disponibles para la defensa del Continente, y b) cooperar, entre sí, en materia militar, para desarrollar la potencia colectiva del Continente para combatir la agresión contra cualquiera de ellas. Encomendar a la Junta Interamericana de Defensa que prepare con la mayor actividad posible y mantenga al día, en estrecho enlace con los Gobiernos, por medio de sus respectivas delegaciones, el planeamiento militar de la defensa común.

    Que los planes formulados por la Junta Interamericana de Defensa serán sometidos a los Gobiernos para su consideración y decisión, para tales fines, las Delegaciones de las Repúblicas Americanas estarán en consulta permanente con sus Gobiernos sobre los proyectos, planes y recomendaciones de la JID.

    Recomendar a los Gobiernos de las Repúblicas Americanas:
        a) que mantengan representación adecuada y permanente de sus fuerzas armadas en el Consejo de Delegados, en el Estado Mayor de la Junta                         Interamericana de Defensa y en cualquier otro órgano de la misma que pueda ser establecido en el futuro;
        b) que apoyen activamente la labor de la Junta y de su pronta consideración a los proyectos, planes y recomendaciones de ese organismo; y c) que                 cooperen en la organización, dentro de la Junta, de un sistema coordinado de intercambio de informaciones apropiadas.

    Lo señalado hasta aquí permite observar que la Junta Interamericana de Defensa nace en un contexto internacional caracterizado por el enfrentamiento de Estados del Hemisferio contra potencias extra-regionales en el marco de la II Guerra Mundial. La función concedida a la Junta es la relativa a la cooperación de los Estados americanos en materias militares. Esta situación de enfrentamiento se prolonga después de la creación de la Organización de los Estados Americanos, cuando se considera que existen otras amenazas desde el exterior del Hemisferio que pueden dar lugar a una agresión contra Estados de la Organización. Esta concepción y funciones se reflejan en la estructura y actividades desempeñadas por la Junta Interamericana de Defensa.


Creación del Colegio Interamericano de Defensa

    Un hecho significativo en la vida institucional de la JID fue la creación del Colegio Interamericano de Defensa (CID). Éste fue creado por disposición del Consejo de Delegados en el año 1962, como parte de su estructura y organización.

    El Colegio Interamericano de Defensa (CID), ubicado en el Fuerte Lesley J. McNair del Ejército de los Estados Unidos de Norteamérica, se inauguró oficialmente el 9 de octubre de 1962 cuando el Secretario de Estado de los Estados Unidos Dean Rusk, entregó el edificio y los muebles interiores en nombre del gobierno de los Estados Unidos. El Doctor José A. Mora, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en aquel entonces, fue el principal orador durante la ceremonia de inauguración.

    La primera promoción, que consistía de 29 cursantes representando a 15 de los países americanos, recibieron sus diplomas el 20 de marzo de 1963 cuando el Vicepresidente de los Estados Unidos, Lindón B. Jhonson, hizo el discurso de graduación y la entrega de diplomas.

    Proceso de modernización de la jid con la caída del Muro de Berlín en 1989 que da por terminada el período denominado “Guerra Fría”, todo el panorama mundial cambia de repente, por lo que es necesario enfocar los esfuerzos de acuerdo a la nueva situación.
En el año 1993 la OEA emitió la resolución 1240, disponiendo que tanto la Asamblea General como la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores y el Consejo de Permanente, tienen la facultad de requerir a la JID, asesoramiento y servicios consultivos de carácter técnico militar. Esta resolución recoge las necesidades y exigencias de un mundo en cambios y abre las puertas para que la JID, pueda dar respuestas a las nuevas demandas hemisféricas en materia de defensa y seguridad.

    La nueva realidad hemisférica presenta requerimientos que, en muchos casos, incorporan un componente de carácter militar y en tal sentido, la Junta Interamericana de Defensa se encuentra en posición de prestar su cooperación. Tal es el caso de las actividades destinadas a lograr la remoción de las minas terrestres antipersonal.

    A raíz de los atentados terroristas del 11 de Septiembre 2001, conocido como 9/11, nuevas demandas se hacen notorias en el panorama mundial, caracterizándose por el carácter multilateral de reacción ante las amenazas comunes. Se robustece el concepto de respuesta colectiva, solidaridad y cooperación entre los diferentes estados del hemisferio.

    Mediante el documento AG/RES. 1848 (XXXII-0/02), la OEA continúa su proceso de reestructuración y modernización, encomendando al Consejo Permanente, en razón de “la importante suma del presupuesto del Fondo Regular que se asigna anualmente a la Junta Interamericana de Defensa (JID), que examine la relación entre la OEA y la JID y eleve recomendaciones a la Asamblea General, para modificar la estructura e instrumentos básicos de la Junta en la medida necesaria para clarificar y lograr consenso en torno a su condición con respecto a la OEA, incluido el principio de supervisión civil y la conformación democrática de sus autoridades. Este será un ejercicio multidimensional que probablemente requiera aportes especializados de varias comisiones permanentes del Consejo Permanente, incluidas inter alia la Comisión de Seguridad Hemisférica, la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos y la Comisión de Asuntos Administrativos y Presupuestarios, con miras a transmitir el tema a la Conferencia Especial de Seguridad Hemisférica”.

    El 28 de Octubre del 2003 en la ciudad de México, se realiza la Conferencia Especial de Seguridad, donde se definen las amenazas tradicionales, nuevas amenazas, desafíos y otras preocupaciones, mediante la Declaración sobre Seguridad en las Américas, (OEA/Ser.K/XXXVIII).

    Durante los años 2004 y 2005 se siguen dando pasos concretos para definir el vínculo jurídico entre la JID y la OEA, buscando establecer un consenso en torno al tema y se elabora un nuevo estatuto de la JID.

    El 15 de Marzo del 2006, al cumplir la Junta Interamericana 64 años de fundada, definitivamente mediante resolución 1 (XXXII-E/06) de la Asamblea General se establece que la JID sea una entidad de la OEA con base en el art.53 de la Carta de dicha organización y aprueba en la primera sesión plenaria los estatutos que regirán la nueva entidad.